martes, 26 de mayo de 2015

Límite



Me gusta inquietar.
Una búsqueda desesperada de comprensión.
De compartir esta desazón, aunque sea por un rato.

domingo, 24 de mayo de 2015

Objetivo



Me interesa la gente. Normalmente siento las fotos cojas si no aparecen personas en ellas. Pero ayer estaba oteando con la cámara y esta bandera llamó mi atención.

Al mirarla a través de la lente encontré dos opciones: encuadrar una foto de mar, playa y nubes con una bandera torcida, o encuadrar una foto de una bandera en un paisaje torcido.

Pensé: qué actitud tan humana esa de girarlo todo para que encaje una sola cosa.

Entonces llamó mi atención más todavía.

Clic.

sábado, 23 de mayo de 2015

viernes, 22 de mayo de 2015

Bla, bla, bla


Hoy en día cualquiera tiene tarifa plana para hablar gratis sin parar.

Para hablar para afuera y sin pensar, porque hablar para adentro y pensar ya no es gratis. Cansa y a veces hasta duele.

Así que hablan, dicen lo que sea, sin filtro. Abren compuertas y dejan que salgan a borbotones las aguas fecales que tienen por sesos. Y no se sienten mal si salpican a otro al salir.

Porque para eso estamos los otros, para limpiarnos la frente y respirar.

jueves, 21 de mayo de 2015

Sobre vivir



Recibo golpes.
Aprendo.
Perdono.
Me hago fuerte.

:)

martes, 19 de mayo de 2015

domingo, 17 de mayo de 2015

Qué dices



Yo siempre hablo muy bien de mis amigos. La verdad es que tengo mucha suerte, conozco a un montón de gente interesante, positiva, luchadora y con talento.

Pero estos días me he dado cuenta de que si siempre hablo tan bien de ellos, no es porque molen mucho, sino porque los quiero mucho.

Hables de lo que hables, siempre estás hablando de ti mismo. No se puede sacar de ti algo que no tengas ya dentro. Rencor, envidia, esperanza o cariño. No hablas de nadie, hablas del corazón tan grande o tan podrido que tienes. Nada más.

Por eso, si hablas mal de tus amigos, lo único que estás diciendo es lo mal amigo que eres.
Claro, habrá oídos que entiendan otra cosa.
Los oídos que no escuchan.

viernes, 15 de mayo de 2015

jueves, 14 de mayo de 2015

Lo que pasó en realidad..


Ayer merendé salchichas.

miércoles, 13 de mayo de 2015

¡Por mí no te cortes!


No me harás nunca tanto daño como me sé hacer yo.

martes, 12 de mayo de 2015

Orgullo



El tiempo va pasando y te haces viejo. Lo notas, ¿eh?

No eres más que uno más. Aunque seas especial, no eres superior.
No puedes hacer las cosas que te duele que te hagan y luego dormir como si nada.
¿Me equivoco?
Nosotros, los demás, no somos perfectos, pero tú tampoco.

Juzgarnos sin reconocer tus defectos no te hace mejor.
No eres mejor que él. Que ella.
De hecho eres peor, porque podrías ser mejor y no te atreves.
Te encierras y te escondes para que nadie vea ese corazón enorme y cobarde.

Que no te parezca raro cuando mires a los lados y nos veas a todos cada vez más lejos.
A las personas que quisiste y que te quisieron, ya tan lejos que no nos distingues.
Lo único que te quedará entonces será ese orgullo tuyo, reseco, con grumos, intragable ya.

lunes, 11 de mayo de 2015

Toca


A veces me gustaría no tener piel,
ni superficie, ni volumen.
No estar delimitada
por esta frontera tridimensional.
Y que nadie me pueda ver
ni rozar.

martes, 5 de mayo de 2015

Dentro de lo imposible



La oxitocina es una hormona asociada a la confianza, al cariño, al contacto físico, al sexo.. ¡La hormona de los mimos la llaman!

Es segregada por tu cuerpo cuando alguien querido te acaricia o te abraza. También es la culpable de que las madres quieran tantísimo a una cosa arrugada que les hizo mucho daño al salir y que luego se caga encima y llora toda la noche. La oxitocina nos hace sentir un bienestar y una calma que todos conocemos aunque no seamos padres.

Lo que más me gusta de esta hormona, es que cuando te acaricias o te abrazas a ti mismo también la segregas. Es la hormona de la autosuficiencia emocional.

Cortar por la línea de puntos

sábado, 2 de mayo de 2015

Tira


Under depression



Siempre tuve miedo al agua.

De niña soñaba con tsunamis y me costaba respirar cuando Mitch Buchannon se sumergía a salvar a alguna rubia de bote.

Cuando vi Deep Impact en el cine, a pesar de parecerme una peli malísima, en mi mente se quedó grabada la escena en la que están dos personas abrazadas en la playa y se quedan allí contemplando la ola gigante que los va a matar. Recuerdo el miedo profundo que sentí al ver aquello y a la vez lo majestuoso que me pareció morir de esa forma en lugar de hacerlo de espaldas y corriendo.

Rescato ahora estos recuerdos porque siento que una gran oleada de cosas nuevas viene de frente y lo va a destrozar todo.

La veo venir y no corro, sé que no voy a poder huir de ella. Ni quiero.

Yo soy la ola. Arrasaré mi vieja vida dejando un paisaje completamente distinto.

...

Aguanto la respiración un poco más.

viernes, 1 de mayo de 2015

Baños y perjuicios



Si te importa, vas.
Si te importa, vienes.
Si no te importa, vas y vienes.