domingo, 25 de octubre de 2015

A veces pasa lo de siempre


A nadie le gusta ser tratado como un número pero, si lo miras desde el otro lado, es práctico numerar a todas las personas o cosas que tienen la misma finalidad en tu vida. Por eso lo hace el banco, porque es absurdo aprenderte el nombre de cientos de miles o millones de clientes que no te importan.

Todos somos un número para alguien y también conocemos a alguien que es un número.. Pero para mí, algunas personas no pueden ser un número. Esas que no paran de segregar cosas buenas y salpican a los demás. Las que cantan, o cocinan, o hacen reír, o dibujan, o hacen fotos, o simplemente son buenas y generan bienestar, yo qué sé. Las que dan sentido a su propia existencia de una forma única, aunque sean incomprendidas.

Las que miran lo mismo que los demás pero ven otra cosa.