domingo, 30 de noviembre de 2014

El sentido de la vida es el de las agujas del reloj




Parece que por mí no pasa el tiempo.

Hace cuatro años de esta foto, pero si volviera a hacerla hoy no se notaría una gran diferencia. Tal vez la procesaría de otra manera, pero tengo la misma barriga, la misma camiseta y el mismo pantalón.

Habrá gente a la que le halague que le echen siempre entre cinco y diez años menos de los que en realidad tiene, pero a mí ya me cansa. Han sido años muy largos y quiero que se me note que he aprendido con ellos. Quiero que algo cambie.

Pero nada cambia. Yo deambulo de un sitio a otro, vivo todo lo que puedo, acumulo experiencias y medito sobre ellas, aprendo, cambio por dentro. Solo por dentro. Y al final siempre acabo con el contador a cero, en el mismo sitio, con la misma cara, el mismo cuerpo y el mismo entorno.

Pienso en esos viejos que siempre suspiran "si pudiera volver a ser joven con lo que sé ahora..". Pues qué mierda. El tiempo pasa por dentro y por fuera más o menos a la vez de forma natural. Yo siento desasosiego porque es antinatural que el tiempo no pase por mí. Antinatural y también injusto. Como un vino que envejece, pero en su etiqueta pone siempre que es del año pasado.

Me pregunto cuántas veces más voy a fracasar stripteasetosamente.