domingo, 30 de diciembre de 2012

Adobo PhotoShop.




Desde que no estás conmigo me he quedado sin vía de escape.

Sería menos grave si tuviera menos cosas de las que escapar, pero la noche perpetua me entristece, y tu ausencia no es más que un eslabón en una larga cadena de putadas aleatorias.

No me importa si es mala suerte o qué es. Yo llamaría a algún Dios, o a los tipos que llevan el tema ése del karma, y les diría que no se ceben tanto conmigo. Al fin y al cabo mi carácter ya me hace ver el lado malo de todo, así que no necesito tantas desgracias para que me sea devuelto el poco sufrimiento que puedo causar a los demás.

Resignada, confieso que llegado a pensar en las posibles maneras de sustituirte por otra cosa. Inútilmente, por supuesto. No hay osito de gominola, mueble suicida, ni puesta de sol sobre el fiordo que me haga olvidar todo el tiempo que ya no paso contigo.

Y es que salgo a un bar para no ver más el cuerpo inerte del ordenador en el que solía iniciarte y ahí estás.

Sobre la mesa.

Guiñándome el ojo.

Disfrazado de condimento.

Jo.