viernes, 3 de febrero de 2012

Gato & Amo.




Quiero aprovechar esta foto para presentaros a un buen amigo mío. Se llama Miguel Ángel Agulló, aunque algunos lo llamamos Hombre Gato (o a lo mejor sólo yo).

Hace ya algún tiempo que tengo el placer de conocerlo y he de decir que su sabiduría (compuesta principalmente de humor marrón, palabras inventadas y juegos verbales fuera de todo cliché), me regaló muchas de las frases más célebres, graciosas y útiles que haya oído en mi vida. Le guste a él o no, lo asocio a casi todos los progresos que he hecho desde que lo conozco. He perdido la cuenta de las veces que leer alguno de sus textos o recordar sus palabras me ha servido para tomar una buena decisión en un momento determinado, o para aceptar o entender cosas de mí misma y de mi entorno.

Tiene una gran facilidad para condensar en palabras la esencia de las situaciones, haciendo que la realidad se muestre tan evidente ante ti que no puedas ignorarla nunca más. En sus textos, llenos de matices, analiza los comportamientos humanos, a veces a través de la relación entre un gato y su amo, a veces de cualquier otra forma. En su blog podéis encontrar sus últimos escritos. También estáis invitados a leer Gato & Amo y Gato & Amo: Todas las Secuelas.

Me despido con este fragmento de Recursos Humanos, con el cual me he sentido identificada demasiadas veces.




(...)

Gato, que se ha pasado un rato bajo la silla de la cocina, ahora está de nuevo sentado sobre la cama de Amo, mirando hacia la puerta por donde le escucha pronunciar su nombre. Siente el impulso de acudir... lo cierto es que sería lo más fácil. Gato empieza a tener la sensación de que sigue con Amo únicamente por inercia. Se ha dado cuenta de que cada vez tiene menos ganas de estar con Él. Cada vez lo necesita menos.

Amo insiste. Ahora le llama más fuerte. Las patas de Gato quieren salir corriendo hacia el salón pero su cabeza les ordena que se queden donde están. Ha tomado una decisión y quiere ser consecuente con ella.

Gato no puede apartar la mirada de la puerta del dormitorio. Está imaginando a Amo tumbado sobre el sofá. Intenta aguantar como puede. Si acudiera a su llamada y se tumbara sobre Él, dejaría de sentir la ansiedad que ahora le atormenta... pero no quiere conformarse con esto. El alivio no debería ser nunca suficiente. Necesita echarle más de menos. Quiere volver a sentir las ganas de estar con Él que tenía al principio.

Gato tendrá que estar cada vez más tiempo en cualquier otra parte.




Un abrazo a Miguel Ángel :)