martes, 2 de febrero de 2016

¡Mal, mal, mal, mal!



El mayor error que comete el ser humano (y no por grave, sino por recurrente) es creer que lo sabe todo. Da igual la edad que tenga o la era que le haya tocado vivir, generalmente piensa que sabe lo que solo cree y que todo es tal y como lo percibe.

No importa lo mucho que uno haya visto, lo mucho que haya vivido, siempre quedarán cosas que no conoce, cosas que no entiende ya o todavía. Por supuesto, que uno no las entienda no significa que no tengan sentido.

Aquí un ejemplo práctico. A veces me descubro a mí misma mirando a algún grupo de adolescentes y pensando cosas como.. "dónde vamos a ir a parar", "yo no era así a esa edad", "esta generación está perdida", "blablablabla". Entonces recuerdo que otras personas pensaban lo mismo de mí cuando yo tenía esa edad y por más que lo busco no encuentro un argumento objetivo para pensar que son casos distintos.

A lo mejor no es que los jóvenes cada vez sean más estúpidos, a lo mejor es que los adultos cada vez se creen más listos.