viernes, 7 de agosto de 2015

Comer con las manos



A veces me miras de una forma muy rara. Juraría que me despiezas mentalmente, reduciéndome a formas geométricas.

Entonces una mano tuya roza mi rodilla y compruebas que no soy simplificable. Que estoy hecha para tocar, no para mirar. Para sentir, no para entender.

No tardarás demasiados segundos en colmar tus manos de puñados de mis piernas.
Y llenarte la boca con ellos.