domingo, 2 de junio de 2013

El mañana es ayer.



Últimamente me paso horas organizando y procesando fotos viejas y viendo Star Trek.

Echar un vistazo atrás a veces funciona como remedio a una crisis creativa o personal. Otras veces lo empeora más, pero entre las viejas fotos siempre se encuentran algunas que hace meses o años se quedaron olvidadas, a la sombra de otras que en ese momento resultaron más llamativas. Con el tiempo el ojo cambia y selecciona momentos distintos.

Cuando encuentro una de estas joyas olvidadas, normalmente disfruto muchísimo compartiéndola con su protagonista, y esto me hace pensar.

Si tenéis una réflex y la sacáis a pasear de vez en cuando, estoy segura de que pertenecéis al club de oyentes del "pásame TODAS las fotos de aquel día". Esto suele salir de la misma clase de boca que frases como "ESA CÁMARA saca fotos superguays, hazme una para poner de perfil". Ante alguien así, lo mejor es disparar para que se callen. Si te divierte, imagina que aprietas un gatillo en lugar de un botoncito de plástico.

No sirve de nada explicar que no piensas pasarte cien años adjuntando las fotos de una en una para mandárselas a su correo de Hotmail con límite 10Mb. Ni ponerte a pasar a JPG setecientas fotos. Ni compartir fotos que están sin procesar. Ni echar horas procesando fotos que no te gustan así de gratis y por la cara.

No tengo ninguna obligación de hacer tal cosa si no me apetece, pero tampoco sirve de nada explicarles que si no les gusta cómo hago las cosas no me pidan que les saque fotos. Acabé llegando a la conclusión de que lo mejor es decir.. "sí, sí, ya te las paso" y dejar que el tiempo siga su curso. Bomba de humo al canto.

Muchas veces la gente sale de mi vida con tal velocidad que no les da tiempo a que llegue una de estas etapas en las que buceo entre las fotos viejas y las rescato. Nunca llegan a recibir su maldita foto. Otros, sin embargo, se quedan para siempre. Esta clase de amigos puede recibir un email en cualquier momento, con una foto tonta de hace nosecuánto.. y seguro que sonríen donde sea que estén.

Así que al final todo sale bien, igual que en Star Trek. Y ya me voy, ¡que empieza!

El espacio, la última frontera. Estos son los viajes de la nave Enterprise, en una misión que durará cinco años, dedicada a la exploración de mundos desconocidos, al descubrimiento de nuevas vidas, de nuevas civilizaciones, hasta alcanzar lugares donde nadie ha podido llegar.

:)