domingo, 24 de marzo de 2013

Ser humano.



La otra mañana salió de casa para comprar el pan.

En el portal se encontró a un viejo. Lo ayudó a subir el escalón.

Caminó mecánicamente hacia la tienda, cogió cualquier barra, pagó y volvió caminando a casa mientras se preguntaba si había hecho aquello por el señor o por ella misma. Por poder culpar a alguien cuando sea ella la que use bastón y nadie la ayude.

¿Tan mezquina era?

Volvió a salir, esta vez sin el pretexto del pan. Encontró a un viejo y lo tiró al suelo.

Ya no se preguntaba nada.