lunes, 11 de marzo de 2013

Lo breve, si bueno, dos veces breve.



Hala, ya está. Ya se acerca el momento de alejarse de la gente espontánea, los tomates sabrosos y el sol. Después de esta gran parada en boxes, puedo decir algunas cosas:

Primero, que nunca más me reiré de los alemanes que van en masa a Mallorca. Disfrutad, tíos, el invierno volverá cargado de menos quinces y depresión.

Segundo, que España es un país privilegiado para vivir. La gente es guay, la comida es guay, el clima es guay, puedes saludar diciendo ¡¡YAAHAEHEHHHEEAAA!! de un lado de la calle al otro, desayunar pincho de tortilla, cenar por cinco euros, bañarte en invierno en el mar y un sinfín más de felices posibilidades.

Tercero, que me sigo sorprendiendo al descubrir una esencia mala en aquellas cosas que solía considerar buenas.

Y viceversa, claro, menos mal.