jueves, 29 de diciembre de 2011

Sueños lúcidos.



Alguna vez, pocas, sucede que estoy soñando y me doy cuenta de ello. Entonces lo aprovecho.. Leo la mente, muevo cosas con la mirada, vuelo.

Me hago consciente de mi situación y me beneficio de ello.

¿Por qué no extiendo esta actitud a otras situaciones?

Más o menos en esta época del año siempre reflexiono acerca de la fase en la que me encuentro.

Como hoy me siento frustrada e insegura, tiendo a pensar que estoy mal, que el balance es negativo.

Pero si trato de tomar el control, si intento evitar esta vigilia tan poco lúcida en la que estoy, veo que sólo se trata de una conclusión relativa.

El balance saldrá positivo si en el momento en que lo hago me siento bien, pero negativo si me siento mal. Cuando hago esto, en realidad estoy seleccionando las partes que le interesan a mi estado de ánimo para seguir en él. Me hago esclava de mis emociones. ¡Cobran vida propia!

Pero puedo aferrarme a la lucidez. Puedo hacerme consciente de mi situación de nuevo y beneficiarme de ello. Si me empeño en sentirme bien, en seleccionar los datos buenos (o darles más peso), el balance será positivo. Y viceversa.