jueves, 31 de diciembre de 2015

A ritmo de jazz



En días como hoy, me gusta hacer listas de cosas que hice a lo largo del año que se va, y no de cosas que quiero o espero hacer el que entra. Así, en lugar de cargar de expectativas los próximos 366 días, me siento feliz y orgullosa de los últimos 365.

Veamos, este año..

Le hice pizza a Quique en Año Nuevo.
Jugué al Carcassonne.
Fui a un restaurante vegano.
Me quedé con hambre pero me dio igual porque me reí mucho.
Encontré una bufanda molona en un bar de Valladolid.
Perdí los estribos.
Me comí muchos cientos de pastillas.
Vi sonreír a Adri.
Me disfracé de Teniente Uhura junto al Capitán Kirk.
Visité Madrid, Donosti, Sevilla y Bilbao.
Volví a ver a Lucía después de tantos años.
Conocí a Ramiro y derramé tres cervezas.
Me quedé mirando al mar sin pensar en nada.
Aprendí a meditar.
Recuperé los estribos.
Fumé en pipa.
Me quemé al subirme a la moto de Oriol.
Vi a Lara pedir carne en un restaurante.
Aprendí a estar a gusto sola.
Estuve de mañaneo en una furgoneta.
Salí en el telediario israelí.
Hice fotos con Nora y Pelayo.
Arruiné un montón de ovillos de lana.
Entendí lo que soy y por qué.
Vi el amanecer desnuda en el mar el día de mi cumpleaños.
Mordí una vela para comprobar si era o no de chocolate (no era..).
Me robaron dos móviles.
Llevé vestido y tacones a una boda.
Me quedé enganchada en unas escaleras mecánicas.
Me dormí en el metro.
Fui en moto hasta Burdeos con Chema.
Comí ostras.
Vomité en el arcén de una autopista porque tenía resaca.
Le dije a mi madre que la quería.
Achuché mucho a mis sobrinos.
Obligué a mi padre a jugar a las cartas.
Tuve varios trabajos basura.
Llamé a miles de puertas.
Me escaqueé de trabajar para divertirme con Sandra.
Bailé un montón.
Me pillé un amarillo con mis primos y mi tía me hizo sopa.
Posé (a regañadientes) para Isra.
Dejé las pastillas.
Me enamoré de Barcelona.
Compré mi libro preferido por tres euros.
Me torcí el tobillo en Razzmatazz.
Le lancé el sujetador a mi músico favorito en un concierto.
Aprendí a andar en moto.
Perdí un tren por emborracharme con mis amigos.
Voté dos veces.
Defendí a un niño de unos abusones.
Bebí cervezas con Iain y me subí al gato gordo del Raval.
Conocí muchísima gente nueva, me despedí de gente vieja.
Lloré mucho, me reí mucho, hice muchas fotos y aprendí muchas cosas.

Con el tiempo que tardé en hacer esta lista, voy a quedarme aquí parada sin hacer nada hasta que den las doce :)

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